Amigos lectores, hoy estaba trabajando en mi escritorio, en un día tranquilo, sin problemas meteorológicos o de tráfico. Y de repente me he puesto a mirar la pantalla, esa en la que planeo cada vuelo, y me he puesto a pensar en cada una de las personas que van en cada uno de los vuelos que yo despacho. Cómo media son unas 2500 personas las que cada día ocupan los aviones de los que soy responsable por 10 horas. Sus vidas, sus familias, la gente que les espera, viajes de placer, de negocios.
De repente, por un larguísimo segundo, me he sentido abrumado, pensando que cada decisión que tomo, cada NOTAM que reviso, cada aeropuerto alternativo que asigno al plan de vuelo o no por mil razones, cada vez que elaboro las decisiones para los pesos y velocidades de despegue y aterrizaje, cada cantidad de combustible extra que asigno... puede ser la diferencia entre cometer el primer error de una cadena que acabe en un incidente o, y Dios no lo quiera, en un accidente, o un vuelo rutinario más.
Por un momento he sentido todo ese peso sobre mis hombros. Sientes una irrefrenable necesidad de estudiar más, piensas que no estás preparado, que es demasiada responsabilidad para una sola persona. Seguro que tú, que estás leyendo estas líneas, también has tenido esa sensación alguna vez, e imagino que para médicos, bomberos o policías será una sensación familiar. Supongo que para ellos debe ser importante confiar en su instinto, pero también en su preparación y entrenamiento. Creo que el entrenamiento que los despachadores recibimos es suficiente, pero es susceptible de mejora, y eso depende de cada uno. Por eso yo siempre busco la manera de aprender cosas nuevas, relacionadas o no con el despacho de un avión. Meteorología, cuestiones generales de la aviación, el funcionamiento de los aeropuertos.
Pasado ese larguísimo segundo, te das cuenta de que eres un profesional, que tomas tus decisiones con el mejor de tus conocimientos, de tus habilidades y con el apoyo de tus compañeros. Te das cuenta de que realmente debes hacer un equipo con los pilotos para que ellos confíen en ti y tu puedas confiar en ellos. De igual forma, tienes a los mecánicos y controladores aéreos. Profesionales tremendamente preparados para aportar la máxima eficacia y seguridad a los cielos, aunque muchas veces nos quejemos de ellos.
Cada vez que un incidente ocurre en un aeropuerto, en cualquier lugar del mundo, y éste es conocido por el público en general, se ponen en duda todos los sistemas de protección, todas las normas, reglas y profesionalidad de unos y de otros. Pero nunca se piensa en que detrás de cada incidente hay decenas de miles de vuelos que se producen felizmente. Y que incluso habiendo incidentes y desgraciadamente accidentes, que se investigan para encontrar las causas y poder prevenirlos, siempre cuentas con miles de profesionales como tú, trabajando para que cada día el trabajo se cumpla, de forma segura, en primer lugar, y eficiente.
Saludos,
JC
No hay comentarios:
Publicar un comentario