Éste es el primer de varios artículos en los que analizaremos, punto por punto, las diferentes razones para que un avión aterrice en un aeropuerto diferente al originalmente previsto como destino, ya sea para hacer una escala o para dar el vuelo por terminado en ese punto.
Definamos antes que nada, ¿qué es un aeropuerto alternativo? Puede ser cualquiera que se encuentre dentro del rango de alcance del avión (sin contar con la reserva legal de combustible) y en el que las condiciones meteorológicas sean legalmente aceptables, posea las capacidades técnicas (longitud de la pista, aproximación por instrumentos, etc) y servicios apropiados. Puede o no estar incluido en la red operativa de la aerolínea, y aunque siempre se preferirá uno incluido en ella.
Para vuelos domésticos en EEUU, que es el país al que siempre me refiero puesto que es en el que ejerzo, existen normas específicas que obligan a incluir un aeropuerto alternativo en determinadas ocasiones. Es la famosa, en el mundillo de los despachadores y pilotos, 123 rule, que dice: si el pronóstico es que 1 hora antes y después de la hora prevista de llegada está previsto que la visibilidad horizontal sea menor de 3 millas estatutas (4.8 kilómetros) o el techo de nubes esta por debajo de 2000 pies (610 metros) se ha de incluir un aeropuerto alternativo. Aunque en muchas ocasiones los despachadores somos mucho más conservadores de lo que la regla obliga, y listamos alternativos para lugares donde creemos que pueden ser necesarios, por ejemplo lugares cercanos a tormentas o donde se pueden generarse condiciones de baja visibilidad no reportadas en el pronóstico meteorológico. Recordad que nuestra intención es siempre dejarnos puertas abiertas.
¿Qué se considera para seleccionar un aeropuerto como alternativo? Cada compañía tiene sus propios criterios, que van desde tener un único aeropuerto alternativo estándar para todas las operaciones a una determinada ciudad, hasta dejar completa libertad al despachador para seleccionar, a su criterio, el aeropuerto que mejores condiciones meteorológicas presente y que considere más eficiente. En mi empresa, este último es como se desarrolla la operación, de forma que cada uno tiene sus aeropuertos preferidos porque ha tenido buena experiencia con ellos.
He de comentar, llegados a este punto, que no es plato de buen gusto para nadie que trabaje en una aerolínea tener que desviar un avión al aeropuerto alternativo. Supone un retraso en la operación del avión, la posible perdida de conexiones de los pasajeros, un gasto extra de combustible, así como tasas de aterrizaje, despegue y uso de las instalaciones del aeropuerto alternativo. Si bien, mi cometido primordial es asegurar la seguridad del vuelo, siempre intentaré agotar mis posibilidades para evitar que un avión se desvíe, lo que es un perjuicio en primer lugar para los que te dan de comer, los pasajeros.
Hasta aquí este primer capítulo en los que abordaremos los aeropuertos alternativos.
Gracias a todos los que desde lugares tan distantes como España, Polonia, Colombia
y otros lugares, leen a diario estas pequeñas reseñas que escribo con el mayor cariño,
para que entre todos aprendamos un poquito más sobre la aviación comercial y como
son sus intrincados interiores.
Saludos,
JC
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