sábado, 30 de agosto de 2014

Cuando sientes la presión sobre tus hombros.

Amigos lectores, hoy estaba trabajando en mi escritorio, en un día tranquilo, sin problemas meteorológicos o de tráfico. Y de repente me he puesto a mirar la pantalla, esa en la que planeo cada vuelo, y me he puesto a pensar en cada una de las personas que van en cada uno de los vuelos que yo despacho. Cómo media son unas 2500 personas las que cada día ocupan los aviones de los que soy responsable por 10 horas. Sus vidas, sus familias, la gente que les espera, viajes de placer, de negocios.  
 
De repente, por un larguísimo segundo, me he sentido abrumado, pensando que cada decisión que tomo, cada NOTAM que reviso, cada aeropuerto alternativo que asigno al plan de vuelo o no por mil razones, cada vez que elaboro las decisiones para los pesos y velocidades de despegue y aterrizaje, cada cantidad de combustible extra que asigno... puede ser la diferencia entre cometer el primer error de una cadena que acabe en un incidente o, y Dios no lo quiera, en un accidente, o un vuelo rutinario más.
 
Por un momento he sentido todo ese peso sobre mis hombros. Sientes una irrefrenable necesidad de estudiar más, piensas que no estás preparado, que es demasiada responsabilidad para una sola persona. Seguro que tú, que estás leyendo estas líneas, también has tenido esa sensación alguna vez, e imagino que para médicos, bomberos o policías será una sensación familiar. Supongo que para ellos debe ser importante confiar en su instinto, pero también en su preparación y entrenamiento. Creo que el entrenamiento que los despachadores recibimos es suficiente, pero es susceptible de mejora, y eso depende de cada uno. Por eso yo siempre busco la manera de aprender cosas nuevas, relacionadas o no con el despacho de un avión. Meteorología, cuestiones generales de la aviación, el funcionamiento de los aeropuertos.
 
Pasado ese larguísimo segundo, te das cuenta de que eres un profesional, que tomas tus decisiones con el mejor de tus conocimientos, de tus habilidades y con el apoyo de tus compañeros. Te das cuenta de que realmente debes hacer un equipo con los pilotos para que ellos confíen en ti y tu puedas confiar en ellos.  De igual forma, tienes a los mecánicos y controladores aéreos. Profesionales tremendamente preparados para aportar la máxima eficacia y seguridad a los cielos, aunque muchas veces nos quejemos de ellos.
 
Cada vez que un incidente ocurre en un aeropuerto, en cualquier lugar del mundo, y éste es conocido por el público en general, se ponen en duda todos los sistemas de protección, todas las normas, reglas y profesionalidad de unos y de otros. Pero nunca se piensa en que detrás de cada incidente hay decenas de miles de vuelos que se producen felizmente. Y que incluso habiendo incidentes y desgraciadamente accidentes, que se investigan para encontrar las causas y poder prevenirlos, siempre cuentas con miles de profesionales como tú, trabajando para que cada día el trabajo se cumpla, de forma segura, en primer lugar, y eficiente.
 
Saludos,
JC

El avión de Margallo


Siete aviones -dos Airbus A-310 y cinco Falcon 900B- integran la flota del 45 Grupo del Ejército del Aire, una unidad especializada en desplazamientos de personalidades e identificada con una paloma sobre el globo terráqueo.

El Airbus A310-300 41-51, denominación militar T.22-2, tiene 23 años de antigüedad. Propiedad de la Fuerza Aérea Española, con base en Torrejón de Ardoz (Madrid), se dedica fundamentalmente a los traslados de miembros del Gobierno y de la Familia Real, al igual que su homologo.

El avión puesto en servicio Abril de 1983, monta 2 turbofan GE cf6-80c2a2, que son capaces de generar un empuje de 59.000 lbs (algo menos de 26800 kgs). El mantenimiento estaba encargado a Iberia y se realizaba en las instalaciones de ésta en la Muñoza, en Madrid. Sin embargo, con la entrada de IAG-British Airways en 2012, el mantenimiento fue asignado a la fabrica de Airbus, situada en Getafe.
 
 
                                         
 
La aeronave, que fue adquirida por el Ejercito del Aire, hace aproximadamente 10 años,  y su adquisición surgió de la necesidad de ampliar la capacidad de transporte del 45 Grupo de Fuerzas Aéreas. Su gran equipamiento lo convierte en uno de los aviones mejor dotados de nuestro Ejército del Aire, para el transporte VIP.
 

Este avión, como cualquier otro, ha de pasar controles determinados por el ejercito y la autoridad aeronáutica que probablemente, no disten demasiado de los estándares obligatorios para cualquier aerolínea. La única diferencia es que este aparato está representando a un país y cualquier mínimos incidente que en una aeronave normal no pasaría de ser una avería sin importancia, que dejaría el avión en tierra por un par de días, en esta ocasión se hace mucho más patente porque los viajeros son miembros del gobierno, autoridades y unos pocos más elegidos.

El comandante informaba hace un rato que el avión había sufrido de perdida de potencia en el motor derecho. No vamos a aventurarnos a decir la causa, pero si diremos que pasa cada día, cada día, en todo el mundo, incluido al Air Force One, por eso llevan dos.

Siete averías en nueve meses  (http://www.gomeranoticias.com/article/el-avion-en-el-que-viaja-margallo-vuelve-abortar-el-despegue-en-bali#sthash.qXL9hNTI.dpuf)

Este es el séptimo incidente que sufre un aparato perteneciente a la flota de la Fuerza Aérea española en nueve meses, después de las cuatro averías que se registraron en los Airbus A310 en viajes del Príncipe de Asturias y de la Reina a América Latina, así como el fallo que tuvo lugar antes del regreso a España del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de Irlanda el 7 de marzo o el Rey Juan Carlos antes de despegar de Kuwait hacia España el pasado 16 de abril.

El primer incidente tuvo lugar el pasado 25 de noviembre, cuando se detectó una avería en el sensor que provocaba un cortocircuito en uno de los flaps del ala izquierda del avión. Dado que la reparación de la avería requería la colocación de un nuevo sensor cuya calibración requería varias horas, y dado que el otro A310 se encontraba en plena revisión programada, Don Felipe y la delegación de empresarios y periodistas que le acompañaban se quedaron en tierra.

Algo más de dos meses después, el 26 de enero, el Airbus que llevaba al Heredero a la Corona a Honduras para asistir a la toma de posesión del nuevo presidente de aquel país realizó una escala técnica en República Dominicana y, tras partir de nuevo, tuvo que regresar por una avería en uno de los indicadores del filtro de aceite. El tercer incidente se registró en uno de los Falcon 900 que debía trasladar a Rajoy de vuelta a Madrid desde Dublín tras asistir al Congreso del PPE. En aquella ocasión, poco después del despegue se iluminaron en cabina las luces de aviso de fallo REV UNLOCK y TRANSIT, que indicaban que la reversa del motor número 2 no estaba blocada y segura en la posición de plegada, lo que retrasó el regreso varias horas.

El cuarto fallo detectado en aviones encargados del traslado de autoridades tuvo lugar el 22 de marzo, cuando en el Airbus A310 en el que viajaba la Reina Doña Sofía de vuelta a España procedente de Guatemala se detectó una avería similar a la que se registró en el avión de Rajoy. En esa ocasión, la demora también fue de varias horas. El 16 de abril, tras un análisis por parte de los técnicos, se detectó un problema con una válvula en el avión que trasladaba a Don Juan Carlos del aeropuerto de Kuwait con destino a Valencia, donde presidió la final de la Copa del Rey de fútbol entre el Real Madrid y el Barça.

Saludos,
JC
 

¿Qué pasó en Madrid esta mañana?

Hola amigos, hoy me he despertado aquí en EEUU, donde vivo, con la noticia de un fallo en el subsistema de Tratamiento de Planes de Vuelo del Sistema SACTA (Sistema de Control de Tráfico Aéreo) en el Centro de Control Madrid (que controla casi la totalidad de la península española con excepción del área del Mediterráneo y las islas Canarias http://www.aena.es/csee/ccurl/470/12/fir_espana.swf)
 
 
 
Comenzaré por decir que lamento lo ocurrido a los muchos viajeros del día de hoy, operación retorno de agosto. Sé que esta siendo un muy mal momento, no sólo por los retrasos, también por la perdida de conexiones y cancelaciones provocadas por descanso obligatorio de tripulaciones debido a los retrasos y las decisiones operativas de las compañías. Si bien, al ser sábado el número de operaciones es un poco menor (a pesar de lo comentado) y la operación general no se ha visto afectada demasiado. Aquí están las estadísticas publicadas sobre las operaciones para las 4 compañías con mayor número de vuelos esta mañana en Madrid:

 


 
 El SACTA es una sistema muy fiable, de hecho lleva utilizándose decadas. Fue elaborado en España y se ha vendido parte a Alemania e Inglaterra. Nunca he escuchado de ningún fallo en el mismo y según me ha comentado alguien que sabe del tema es casi seguro que el mal funcionamiento no haya sido provocado por el SACTA, sino por algun sistema que de apoyo. Esta es la primera vez que escucho en mi carrera que el sistema de recepción y archivo de planes de vuelo se estropea. Se trata de un sistema duplicado, con múltiples servidores redundantes. Pero afirma el dicho popular "nunca te acostarás sin saber una cosa más".
 

Básicamente este fallo provoca que en la pantalla de los radares no se visualice la información habitual de altitud y otros parámetros, al no ser capaz el sistema de incorporar la información del plan de vuelo a la pantalla del radar. Éste mostraba únicamente el código único de 4 números que se asigna de forma individual antes de la partida de cada vuelo, que permite que el radar identifique y se comunique con el avión mediante aparato montado en el avión llamado transpondedor y el radar en tierra. Ese transpondedor es el que envía la información antes citada, pero las pantallas únicamente mostraban los 4 dígitos asignados. Y, a pesar de que el sistema de comunicaciones tierra aire funcionaba, se generó incertidumbre, que fue suficiente para detener la operación en todo el sistema de aterrizajes de Madrid Barajas (porque como ya comenté, también se afecta el sistema de alerta de tráfico cercano incluido en los radares)
 
El problema es que cuando el sistema de recepción de planes de vuelo se estropea, todo el sistema se ralentiza tremendamente. Todas las salidas han de ser coordinadas de manera manual, avisando de cada movimiento a Eurocontrol (Control Aéreo de Tráfico que coordina todos los movimientos en Europa) para poder sobrevolar espacio aéreo fuera de España y aviones de todo el mundo sobre espacio aéreo español. Además de dar a conocer tus planes a control de afluencia, que se encarga de determinar cual es el flujo apropiado para los aviones que permita maximizar el uso de las aerovías. Las llegadas, dependiendo del caso, pueden llegar a detenerse, como hoy. 

¿Es peligroso lo que pasó en Madrid esta mañana?

La respuesta corta es NO. La respuesta larga es que cualquier imprevisto que sucede cuando un avión está en el aire y que lo desvía del procedimiento estándar, requiere un nivel de atención mayor.

Cuando ocurre un fallo informático en la aviación siempre existen sistemas de refuerzo o complementarios que ayudan a paliar el problema y, si bien todas las precauciones son pocas, esto no implica un mayor nivel de riesgo para la operación.

En aviación siempre nos ponemos en el peor caso, desde que facturas tu maleta y te asignan tu asiento hasta que llegas a tu destino. Todos los cálculos de despegue, aterrizaje y ruta están elaborados en 1 sólo motor, en lugar de dos, el aterrizaje no se calcula con la potencia de los inversores de empuje, cuando se te asigna un asiento en salida de emergencia no es para que estés más cómodo, sino para que en caso de cualquier suceso tú seas capaz de apoyar a la tripulación y seguir sus instrucciones. En España todos los vuelos han de llevar un aeropuerto alternativo asignado más combustible de reserva que no ha de ser utilizado para ningún cálculo de vuelo... y así con todo.

Así que si un evento de estos sucede, siempre hay opciones alternativas que tomar para no afectar la seguridad del vuelo.

Enviando un plan de vuelo

El proceso para el envío de un plan de vuelo a los diferentes departamentos implicados (controladores, aeropuerto y carga) se efectúa de la siguiente manera. Una vez el despachador lo tiene listo, oprime el botón de enviar (depende de la compañía) entre dos y seis horas antes de la salida programada del vuelo.
 
Una vez transmitido ocurren varias cosas: la documentación se publica en la red interna de la compañía aérea para poder acudir a él para imprimirlo o revisarlo en cualquier momento, se archiva como primera copia del despacho a efectos legales y se mantendrá archivado por 90 días consecutivos, y, 75 minutos antes de la salida del vuelo, esos pequeños trozos de papel que hemos visto todos en la películas de controladores, llamados en el argot strip, serán recibidas por el sistema de control de tráfico aéreo.

 
 
Por experiencia os puedo decir que cuando la cadena se rompe y los planes de vuelo no son recibidos a tiempo, por problemas informáticos de la compañía en la mayoría de ocasiones, en mi oficina se produce el caos. De repente tienes 300 llamadas preguntándote el porqué no está la documentación del vuelo, explicándote en tono amedrentante que va a salir tarde y va a ser por tu culpa... como si yo no lo supiese.
 
Cuando esto se produce, los planes de vuelo tienen que ser archivados de forma manual, bien llamando el despachador al centro de control de tráfico aéreo o el piloto contactando con la torre. ¿Pero os imagináis si yo llamo y me dicen que no funciona? Debe haber sido una mañana de locos para todos.
 
Saludos,
JC
 

jueves, 28 de agosto de 2014

Cuidando el medio ambiente

 
Investigadores europeos de Alemania, Italia, Irlanda y Serbia trabajan en el desarrollo de un nuevo sistema de software y de sensores que permitirá reducir las emisiones de carbono y los costes de energía en un 20% en los aeropuertos.
 
El proyecto Cascade, que aún está en una fase piloto, se desarrolla por el momento en los aeropuertos italianos de Fiumicino (Roma) y Malpensa (Milán). Sus creadores estiman que el sistema permitirá ahorrar a estos aeropuertos italianos unos 6.000 megavatios por hora, lo que equivale a 42.000 toneladas de CO2 y 840.000 euros por año, explicó la CE en un comunicado.
 
"El sistema Cascade muestra que ser sostenible no tiene por qué costar una fortuna, y que en realidad puede ahorrar dinero a la Unión Europea", dijo al respecto la vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de Agenda Digital, Neelie Kroes.
 
Este sistema pretende exportarse a otras estructuras complejas como por ejemplo hospitales o bancosSu implantación en los aeropuertos se traduce en la incorporación de "sistemas de detección y diagnóstico de fallos, como por ejemplo ventiladores que no funcionan correctamente, calefacción y refrigeración o errores de control", precisó el coordinador del proyecto, Nicolas Rehault, en el mismo comunicado.
 
Un programa informático será el que analice los datos procedentes de los sensores y si se detecta algún fallo informará de inmediato a los equipos de mantenimiento para solventar el problema. Al detectar este tipo de fallos energéticos se podrán "sugerir medidas correctivas para mejorar la gestión de la energía de los equipos", y a su vez "replicar la solución en otros aeropuertos", añadió Rehault.
 
Un sistema que se implantará en hospitales y bancos
Este sistema "permitirá reducir la factura energética de los aeropuertos, sobre todo al bajar el gasto de los sistemas de aire acondicionado" (que suponen el 50% de la energía total que consumen), añadió la ingeniera de la Universidad Nacional de Irlanda que participa en el proyecto, Andrea Costa.
 
A partir de 2015 se comenzará a implantar este software de manera "más amplia" en los aeropuertos de la UE, según la CE. Para ello, el Consejo Internacional de Aeropuertos de Europa, que representa a más de 450 aeropuertos, se ha comprometido a apoyar el proyecto.
 
Sus aplicaciones pretenden exportarse a otros ámbitos como a "hospitales o bancos, e incluso otras estructuras más simples", dijo Rehault.
 
El proyecto Cascade cuenta con una financiación de 2,6 millones de euros procedentes del marco del Séptimo Programa (FP7) de la CE para la investigación y el desarrollo tecnológico.

Pequeña reflexión.Sobre la seguridad en la aviación, mitos y realidades.

 
Últimamente he visto varias publicaciones aludiendo a incidentes sucedidos aeropuertos de España como el de Madrid, MAD, LEMD o el aeropuerto de Barcelona, BCN en código IATA y LEBL en código OACI.
 
En primer lugar he de mostrar mi sorpresa porque se resalten sucesos de este cariz, que suceden todos los días en todo el mundo. Sin ir más lejos en mi antigua compañía se reportaban aproxidamente unos 500 a 750 incidentes al año, desde acercamiento excesivo (near miss en el argot) hasta pasajeros enfermos o pasajeros que no siguen las reglas establecidas y son desembarcados, junto con su equipaje.
 
Entiendo que para los medios de comunicación es muy jugoso decir que dos aviones casi se chocan (cuando quedaron a casi 2km de distancia cuando más cerca estuvieron) o que un avión tuvo que abortar el aterrizaje porque otro estaba cruzando la pista activa, o que a un avión se le ha pinchado una rueda en plena carrera de despegue y tuvieron que parar. Pues bien, señores de la prensa, ¿resultado de todos esos incidentes/accidentes? 0 muertos, 0 heridos graves, 0 heridos leves, 0 daños.
 
Me gustaría comentaros, amigos lectores y sobre todo a los neófitos en la materia, sucintamente los sistemas y reglas que se establecen para evitar accidentes e incidentes. Obviamente no son perfectas, pero son escrupulosamente seguidas por todos y mejoradas cada vez que un desgraciado incidente o accidente sucede.
 
Definamos antes que nada qué es un incidente y que un accidente. Un incidente es un suceso que ha puesto en riesgo la seguridad del vuelo y/o de los aviones implicados, pero que no se ajusta a la definición de accidente.  
Accidente es de acuerdo a la Agencia Internacional para la Aviación Civil, OACI:
"Una ocurrencia asociada con la operación de una aeronave que tiene lugar durante el tiempo que cualquier persona aborda la aeronave con la intención de volar hasta que todas las personas de la misma hayan desembarcado, en la que:
  1. una persona recibe lesiones severas o letales como resultado de:
    • estar en la aeronave
    • contacto directo con cualquier parte de la aeronave, incluyendo partes que la misma haya podido desprender, o
    • exposición directa a una ráfaga de motor jet,
    excepto cuando las lesiones se deban a causas naturales, auto infligidas o infligidas por otras personas, o cuando los lesionados son polizones escondidos en zonas a las que normalmente no tienen acceso los pasajeros o la tripulación, o:
  2. la aeronave presenta daños o fallas estructurales en las que:
    • la tensión estructural, desempeño o características de vuelo de la aeronave se ven afectadas y comprometidas de forma adversa, y
    • que normalmente requerirían una gran reparación o reemplazo del componente afectado,
    excepto por falla o daño de motor. Cuando el daño está restringido al motor, sus recubrimientos (carenas/capó) o accesorios: o por daño restringido a hélices, puntas de planos, antenas, ruedas, frenos, superficies de carenado (fairings), abolladuras o perforaciones en el recubrimiento de la aeronave, o:
  3. la aeronave se ha perdido o se encuentra completamente inaccesible."
Se dice que un accidente se produce por una serie concatenada de errores que suelen llegar a ser 11 hasta que se produce el suceso. Con cada eslabón de la cadena la probabilidad se va haciendo más
grande. Es por ello que todos los actores dentro del mismo (pilotos, despachadores, controladores e incluso agentes de pasaje y coordinadores de pista) reciben una formación especifica en CRM, DRM o curso relacionados. El CRM Crew Resource Management es impartido a los pilotos para que aprendan a reconocer prontamente y con diligencia errores o posibles fallos que ellos o la máquina hayan cometido y evitar sumar eslabones a la cadena del error. Al igual ocurre con la otra parte implicada, los despachadores, que recibimos formación DRM (Dispatch Resource Management) que propone básicamente establecer rutinas que debes ir mejorando y evolucionando que te permitan valorar todos los aspectos del vuelo y que te ayuden a reconocer errores en tu proceso de elaboración. Una tercera parte implicada son los controladores, que son formados en la materia para ayudarles a "pensar como un piloto" y poder reconocer posibles necesidades o peligros que puedan estar generándose. Hay que tener en cuenta que el 68% de los accidentes se producen por errores humanos.
 
Esta es la primera barrera, la siguiente son los sistemas tanto activos como pasivos que poseen los aviones y radares en tierra. Entre otros que no nombraré, todos los aviones comerciales son obligados a llevar un TCAS (Traffic alert and Collision Avoidance System). Os dejo un enlace de Wikipedia que explica lo que son, como funcionan y que prestaciones tienen http://en.wikipedia.org/wiki/Traffic_collision_avoidance_system
Baste decir que este sistema establece una burbuja de seguridad en torno al avión, y avisa de un tráfico en un radio determinado (en los TCAS de nueva generación también incluyen un sistema que genera maniobras de evasión contrapuestas, que son de obligado cumplimiento por los aviones en conflicto si se encuentran demasiado cerca). Los radares en tierra también cuentan con sistemas recíprocos de aviso a los controladores en caso de acercamiento indebido.
 
Los despachadores somos otra parte a tener en cuenta, puesto que seguimos todos y cada uno de los vuelos y avisamos de posibles desvíos, tráficos cercanos, o posibles esperas que podrían generar acercamientos no deseados.
 
Para terminar pero no menos importante, existen normas y procedimientos estándar no sólo para cada aeropuerto, sino para cada aproximación a una determinada pista. El sistema de aterrizaje instrumental (ILS por sus siglas en inglés) que permite guiar de forma precisa a los pilotos hasta la el umbral de la pista y la zona de contacto. Se establecen mínimos de visibilidad sin los cuales no es legal aterrizar en esa pista porque no se tiene la visibilidad necesaria.
 
Y sobre todo hemos de reconocer que todos somos humanos y cometemos errores. Pero intentamos cada día dar lo mejor de nosotros mismo para que no se produzcan y si se producen causen 0 muertos, 0 heridos graves, 0 heridos leves y 0 daños materiales
 
Saludos,
JC

sábado, 9 de agosto de 2014

Desvíos a aeropuertos alternativos. ¿Por qué no aterrizamos dónde queremos siempre?

Éste es el primer de varios artículos en los que analizaremos, punto por punto, las diferentes razones para que un avión aterrice en un aeropuerto diferente al originalmente previsto como destino, ya sea para hacer una escala o para dar el vuelo por terminado en ese punto.

Definamos antes que nada, ¿qué es un aeropuerto alternativo? Puede ser cualquiera que se encuentre dentro del rango de alcance del avión (sin contar con la reserva legal de combustible) y en el que las condiciones meteorológicas sean legalmente aceptables, posea las capacidades técnicas (longitud de la pista, aproximación por instrumentos, etc)  y servicios apropiados. Puede o no estar incluido en la red operativa de la aerolínea, y aunque siempre se preferirá uno incluido en ella. 

Para vuelos domésticos en EEUU, que es el país al que siempre me refiero puesto que es en el que ejerzo, existen normas específicas que obligan a incluir un aeropuerto alternativo en determinadas ocasiones. Es la famosa, en el mundillo de los despachadores y pilotos, 123 rule, que dice: si el pronóstico es que 1 hora antes y después de la hora prevista de llegada está previsto que la visibilidad horizontal sea menor de 3 millas estatutas (4.8 kilómetros) o el techo de nubes esta por debajo de 2000 pies (610 metros) se ha de incluir un aeropuerto alternativo. Aunque en muchas ocasiones los despachadores somos mucho más conservadores de lo que la regla obliga, y listamos alternativos para lugares donde creemos que pueden ser necesarios, por ejemplo lugares cercanos a tormentas o donde se pueden generarse condiciones de baja visibilidad no reportadas en el pronóstico meteorológico. Recordad que nuestra intención es siempre dejarnos puertas abiertas.

¿Qué se considera para seleccionar un aeropuerto como alternativo? Cada compañía tiene sus propios criterios, que van desde tener un único aeropuerto alternativo estándar para todas las operaciones a una determinada ciudad, hasta dejar completa libertad al despachador para seleccionar, a su criterio, el aeropuerto que mejores condiciones meteorológicas presente y que considere más eficiente. En mi empresa, este último es como se desarrolla la operación, de forma que cada uno tiene sus aeropuertos preferidos porque ha tenido buena experiencia con ellos.

He de comentar, llegados a este punto, que no es plato de buen gusto para nadie que trabaje en una aerolínea tener que desviar un avión al aeropuerto alternativo. Supone un retraso en la operación del avión, la posible perdida de conexiones de los pasajeros, un gasto extra de combustible, así como tasas de aterrizaje, despegue y uso de las instalaciones del aeropuerto alternativo. Si bien, mi cometido primordial es asegurar la seguridad del vuelo, siempre intentaré agotar mis posibilidades para evitar que un avión se desvíe, lo que es un perjuicio en primer lugar para los que te dan de comer, los pasajeros.

Hasta aquí este primer capítulo en los que abordaremos los aeropuertos alternativos.
Gracias a todos los que desde lugares tan distantes como España, Polonia, Colombia 
y otros lugares, leen a diario estas pequeñas reseñas que escribo con el mayor cariño, 
para que entre todos aprendamos un poquito más sobre la aviación comercial y como 
son sus intrincados interiores.

Saludos,
JC

viernes, 8 de agosto de 2014

¿Qué cobra un despachador de vuelos?

Éste artículo está basado en mi experiencia personal, un reporte publicado por www.dispatcher.org (Airline Dispatcher Federation) y otros más de www.ifalda.org (International Federation of Airline Dispatchers Associations).
 

De entrada permitidme aclarar que si bien mi experiencia y el rango de salarios y prestaciones que vamos a comentar se centra en EEUU, los demás países tienen un desarrollo similar (con grandes diferencias en lugares como España donde no se exige una licencia de despachador aéreo).

Tanto los horarios como los salarios varían mucho en función de la aerolínea para la que trabajes y el acuerdo ésta que tenga con los sindicatos (si tiene) y tu señoría (el número que ocupas en la lista). Todos los acuerdos están basados en las normas que la FAA tiene diseñadas para los despachadores en cuanto a tiempos de descanso, días a trabajar a la semana, etc. Un despachador no será requerido a trabajar más de 10 horas en un periodo de 24, y si así fuese, deberá descansar al menos 8 horas para poder continuar. No trabajará más de 6 días en un periodo consecutivo de 7, etc.

En cuanto a las aerolíneas que operan bajo la normal 121, que son las que tienen vuelos regulares y horarios establecidos para los mismos, existen dos "categorías", dos "divisiones", por decirlo así.

- Aerolíneas regionales: Puedes empezar ganando de 12 a 15 dólares por hora de trabajo. En el rango de unos 20 a 34 mil dólares al año. Dependiendo de tu convenio, una vez superado el periodo de prueba (6 meses) te suben el salario aproximadamente 1 dolar la hora, y cada año te lo aumentan en función del mismo.
Referido a los horarios de trabajo, como ya he comentado, varia incluso dentro de la compañía. En mi empresa yo trabajo lo que se llama una "relief line" y elijo de los turnos que ningún compañero puede o quiere trabajar. Normalmente se trabaja en turnos de 8 a 10 horas 4 o 5 días a la semana

-  Aerolíneas nacionales: Los sueldos varían, comenzando entre 40 y 50 mil al año, con la misma prerrogativa de aumentarte pasado el periodo de prueba. El tope de salarios estriba aproximadamente en 100 mil dolares al año aunque hay algunos despachadores que han llegado 150 mil con las horas extra.  La mayoría de las principales compañías aéreas sólo contratan a los despachadores con experiencia con un tiempo considerable en aerolíneas regionales o con mucha experiencia internacional. Otro opción, aunque menos extendida ya, es que los candidatos sean seleccionados entre aspirantes internos de la aerolínea, como ha hecho Southwest por muchos años. El candidato promedio tiene 15 a 20 años de antigüedad en la compañía aérea con la experiencia de supervisión en una variedad de áreas operativasOtra aerolínea contrató recientemente a 10 despachadores. Cada uno de los nuevos despachadores fueron seleccionados de las filas de otras aerolíneas y tenía 10 años de experiencia promedio de despacho.

 En cualquier caso, si piensas en hacerte despachador piensa si serás capaz de compaginar la vida familiar y personal, olvídate de los fines de semana, vacaciones en verano, horarios de 8 a 3 y esas cosas. Es una profesión preciosa, apasionante, interesante y maravillosa, pero tiene también multitud de inconvenientes que deben ser valorados antes de tomar la decisión de entrar en este mundo.

También y como último apunte personal, permitidme que os diga que si no tenéis un padrino en este de la aviación, os arméis de paciencia, ilusión y muchas ganas, porque os van a hacer falta.

Saludos,
JC

viernes, 1 de agosto de 2014

Recuerdo a los accidentados en el vuelo de Spanair JK5022 (analisis de un accidente)



En primer lugar y como preámbulo a este artículo, permítanme ofrecer mi más sentido pésame y mi cariño sincero a las familias de las victimas y a los heridos de este accidente. No habrá nunca consuelo para alguien que pierde a un ser querido en un siniestro como este, y me temo que aún habrán menos respuestas.
No quiero olvidarme de mi amigo Alvaro, despachador de vuelos de Spaniar. Aún recuerdo sus palabras cuando me llamo confuso, perpeflo y afligido… sólo acertó a decirme “ha sido el HFP” (matrícula del avión). Todos los que hemos trabajado en Spanair conocíamos ese avión. El ruido tan insoportable de estática que sonaba cuando se abría el micrófono para dar anuncios, o tantas otras pequeñas cosas por las que le acabas cogiendo cariño a un avión. No muchos sabíamos que había sido bautizado “Sunbreeze”, pero miren que casualidad, yo tenía un poster de ese avión en mi cuarto (creo que de alguna revista de aviación).
Vamos a empezar por definir las diferentes vertientes e investigaciones que se elaboran partiendo de un accidente.
1. AERONAÚTICA: Cada vez que se produce un accidente o incidente, la CIAIAC (Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil) dependiente del ministerio de Fomento, abre una investigación en la que participan el constructor del avión (MD en este caso absorbida por Boeing) el país donde se produce el accidente, España, y el país de bandera de la aerolínea, España también. En dicha investigación se tratan de determinar las causas que provocaron el suceso, qué pasó, cómo se desarrollaron los acontecimientos y sobre todo qué nuevas normas o modificación de anteriores han de ser acometidas para evitar que el error/errores decisivos vuelvan a producirse.
2.- PENAL: La Sección 15 de la Audiencia Provincial de Madrid abrió una investigación de oficio para dirimir posibles responsabilidades penales que recaigan sobre el equipo de mantenimiento que atendió a la aeronave y/o otras actuaciones deficientes que hubiesen perjudicado la seguridad del vuelo.
3.- CIVIL: El responsable civil de un accidente es el que debe hacerse cargo de las indemnizaciones y otro tipos de resarcimientos que sean conforme a ley y que aprueben los tribunales. Cabe recalcar que en esta vía no existe posibilidad de encarcelar a ninguno de los imputados, sino de sentenciarles a hacer frente a los daños morales, personales y otros conceptos.
Lo que hoy se ha resuelto es la cuestión número 2. La sección asignada a este caso ha tomado la determinación de archivar en el día de hoy la investigación penal que se inició hace años por el accidente ocurrido el 20 de agosto de 2008 del Spanair JK5022 en el aeropuerto madrileño de Barajas en el que murieron 154 personas y otras 18 resultaron heridas. En dos autos firmados y notificados  de los que han sido ponentes los magistrados Pilar de Prada y Carlos Fraile, esta sección ha acordado dar carpetazo a la investigación al levantar las imputaciones a los técnicos Felipe G. y José Antonio V. acusados de 154 homicidios imprudentes y 18 lesiones. Según el auto, “la actuación de los técnicos de mantenimiento es correcta, ajustada a los procedimientos del operador y a las prácticas del sector”.
La decisión se toma a partir de las investigaciones efectuadas anteriormente por la CIAIAC y por las propias solicitadas por la judicatura. Entienden que “desconectaron el fusible del RAT para confirmar e identificar el fallo y para aislar un circuito eléctrico que funcionaba mal, evitando posibles daños a la sonda RAT, a la estructura del avión o a las personas que hubiesen de trabajar en las proximidades de la sonda”. Por ello,  “los hechos objeto del auto no constituyen imprudencia grave, ni puede admitirse la participación imprudente en ellos”. Los magistrados apuntan que el auto impugnado dice que “no se han podido determinar las causas de las averías de la calefacción de la sonda RAT y del TOWS, que no consta la relación entre ellas, pero tampoco puede descartarse”. Básicamente sigue sin saberse si el fallo del sistema de alertas de despegue (TOWS) fue provocado por la desconexión del fusible o no (cosa que no entiendo mucho, porque o está conectado a él o no, pero sabios tiene la Iglesia para definirse mejor que yo).
La investigación del CIAIAC determinó que la causa del accidente fue que los flaps y slats en el momento del despegue estaban retraidos en lugar de la posición idonea (que aparecía en el despacho del avión). Este error se produjo por el estrés al que la tripulación estuvo sometida debido a las presiones para sacar el vuelo y por la propia necesidad de cumplir con las horas de su jornada laboral, además de que hubieron de regresar a la posición de aparcamiento al detectar el problema de sobrecalentamiento de la sonda.
El problema viene por lo siguiente, que es lo que a nadie le queda claro.Cuando comienzas el despegue, si se produce cualquier fallo o si el avión detecta que los flaps o slats están retraidos, salta una alarma (TOWS) que indica que algo no va bien. Si esa alarma salta antes de V1, llamada velocidad de decisión o velocidad a la que ya no es posible detener el avión de manera segura dentro de la pista disponible restante, el avión ha de detenerse. Si es posterior a V1, entonces es más seguro irse al aire y combatir la avería desde allí. Os dejo aquí un enlace para que podais oir cómo suenan las diferentes alarmas con las que cuentan los aviones de la familia MD80. https://www.youtube.com/watch?v=UxMDZtE78VA&feature=related
El sistema TOWS es bastante antigüo y actualmente se integra dentro del EICAS o Engine Indication and Crew Alerting System, que anula los fallos no críticos por encima de 80 nudos.
Lo peor de todo es que no es la primera vez que un accidente similar ocurre. Desde ese momento no se han sugerido o aprobado mejoras en los procedimientos de mantenimiento, ni se ha determinado ninguna actuación para solventar este problema ya detectado en accidentes anteriores.

La Cadena del Error

Estimados amigos, me hago eco de este fabuloso artículo publicado en el foro  www.tcas.es

La cadena del error

30 Septiembre 2008 - 0:40 UTC
Autor: xpndr - Categorías: Aviación, General, Operaciones, Seguridad
La investigación de los accidentes aéreos es una labor mucho más minuciosa y exhaustiva de lo que se pueda imaginar. No en vano, dicha investigación tiene por objeto analizar todos y cada uno de los datos que envuelven un accidente, ponerlos juntos, dirimir las causas y emitir recomendaciones que se habrán de cumplir para que ese accidente no se repita jamás. Todo ello en un tremendo ejercicio de responsabilidad y esquivando siempre la tentación de apuntar a nadie con el dedo, pero mostrando sin género de duda “qué es lo que pasó y por qué”.
Para ello los investigadores se valen de cientos de pruebas diferentes, no sólo las recogidas en el lugar del siniestro. Se remontan si es necesario atrás en la historia de la compañía, del avión, del tripulante o de aquello que haya de ser investigado tanto como sea preciso para descubrir el por qué. Y como si de una película de Sherlock Holmes se tratara, hacen su trabajo de manera silenciosa y muy, pero que muy minuciosa.
Hablo de investigadores porque es lo que son. OACI reguló en el Anexo 13 del convenio de Chicago (fechado en 1944, y con muchas modificaciones posteriores) cómo debía tratarse un accidente aéreo, y puso de manifiesto cómo una investigación técnica minuciosa y una estadística adecuada contribuirían al descenso de la siniestralidad, lo que se hace evidente viendo los gráficos de pérdidas humanas a bordo de un avión a través de los años. Así mismo, OACI pedía a las autoridades aeronáuticas de los países miembros que formara una agencia en cada país que contara con una plantilla de personas expertas en todas las materias que pueden rodear un accidente de aviación y que trabajaran bajo la tutela de un responsable que garantizara que esa agencia estuviera SIEMPRE exenta de cualquier tipo de condicionamiento político, económico o empresarial. El objetivo de esa agencia sería el mencionado al principio; analizar, resolver y recomendar, pero siempre desde la más pura y cristalina objetividad de los datos analizados y los resultados conseguidos. Y NUNCA buscando responsables, y sí en cambio SIEMPRE soluciones. Así las cosas, dichas agencias podrían emitir recomendaciones dirigidas a las compañías aéreas, a los fabricantes de los aviones, a las autoridades reguladoras e incluso a la mismísima OACI, siempre que hubiera un motivo para ello.
¿Qué sacamos de esta primera parte?
Que las agencias que investigan los accidentes de la aviación civil deben ser independientes, y nunca pueden estar bajo la influencia o presión de ningún elemento externo.
Esas agencias se fueron creando con el paso de los años en los diferentes países, y se llaman de muchas maneras diferentes. En España se llama CIAIAC (Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de la Aviación Civil), y en comparación a sus “hermanas” del resto del mundo es relativamente joven.
Tan importantes son las recomendaciones de las agencias de investigación, y tan importante es su independencia, como que son las que han ido modelando la aviación tal y como la conocemos hoy en día. No sólo a nivel técnico de las aeronaves que volamos a diario, sino también a nivel de gestión de recursos humanos en las tripulaciones de vuelo, la gestión de la fatiga, etc. Tan importantes son como que de sus estudios se han gestado los modelos de seguridad y los estándares operativos y humanos que las compañías aéreas en todo el mundo deberían seguir. Tan importantes son como que de sus análisis se ha descubierto que un accidente aéreo siempre es el colofón, invariablemente, de una cadena de errores.
La cadena del error es un concepto ampliamente estudiado. Hay que tener en cuenta que la maquinaria que hace que un avión comercial despegue en hora, vaya de punto A al punto B y aterrice con total normalidad dejando así en el destino adecuado a todos sus pasajeros y carga, es… enorme. Y que eso ocurra a diario alrededor del mundo en cientos de miles de ocasiones es simplemente un triunfo de esos estándares operativos que se han ido depurando con el tiempo, precisamente, por cosas como los estudios de los investigadores de accidentes. Esa maquinaria engloba, centrándonos en la operación de un solo avión, a decenas de personas como los empleados de programación, los de operaciones, los de la oficina de despacho de vuelo, los técnicos de mantenimiento, los empleados de todo el handling de un avión (catering, limpieza, responsables de carga, maleteros, conductores de furgonetas, jardineras, pushback, agua potable, depósito de aguas residuales, etc.), las tripulaciones técnicas, las tripulaciones auxiliares, los empleados de facturación, los empleados de puertas, los empleados de las sillas de ruedas, quienes acompañan a los UM, los empleados de los fingers, los señaleros, los controladores aéreos, etc. Esa maquinaria, además, engloba recursos que no son humanos, como por ejemplo el avión en sí, con todos los estándares que debe cumplir para poder irse a volar, con todos sus relojitos y sus botoncitos; las jardineras, los fingers, los tractores, las cintas de cargar maletas, las escaleras, los transfers, los pallets, las furgonetas que llevan a las tripulaciones, el sistema de facturación, el sistema de tratamiento de equipajes, los filtros de seguridad, la infraestructura del aeropuerto, sus ayudas a la navegación, su sistema informático, su iluminación. Esa maquinaria, además, engloba otro aspecto que es el administrativo, como por ejemplo la concesión de las licencias al personal de vuelo, a la compañía como operador, la inspección, la regulación, la vigilancia, los slots, los permisos de sobrevuelo, las tasas aeroportuarias y de uso del espacio aéreo, la gestión y aprobación de planes de vuelo (en un entorno como el cielo europeo), etc.
Y ahora cogemos todo eso y lo hacemos funcionar en conjunto. Que un avión salga en hora es un milagro. ¿O no?
No es tanto un milagro si no un éxito del sistema, que funciona. Pero está claro que no siempre. Normalmente cuando alguno de esos elementos no funciona en el momento que le corresponde o de la manera que toca, se producen incidencias en la operación de mayor o menor calado, y que normalmente afectan tan sólo a la puntualidad o a la economía, nunca a la seguridad.
¿Pero qué pasa cuando son varios elementos los que fallan simultáneamente?
Ahí es donde entra el concepto de la cadena del error. Imaginemos que desde el primer “mal funcionamiento del sistema” hasta el último hay cinco eslabones, y el quinto significa un accidente. Es relativamente fácil que el primero aparezca, puede incluso que el segundo lo haga, es posible que aparezca un tercero, pero alguien, en algún momento (incluso sin llegar a saberlo) debería haber roto alguno de esos eslabones, impidiendo así que llegara el cuarto, y mucho menos el quinto.
¿Cómo se consigue eso? Gracias a los SOP’s (Standard Operational Procedures) que son ni más ni menos que estándares de operación diseñados precisamente para eso, para romper eslabones de esa presunta cadena de errores. Procedimientos, procedimientos y más procedimientos. Todos los ámbitos de la aviación los tienen, y todos deben cumplirlos. Está todo escrito. Los pilotos tenemos procedimientos para operar el avión, pero el conductor del tractor del remolque tiene los suyos para asegurarse que de que no va romper el avión al empujarlo. Mantenimiento tiene los suyos para asegurarse de que el avión está siempre en un estado adecuado de vuelo. Operaciones tiene los suyos para asegurar que la documentación y operación de un vuelo sea siempre acorde a la normativa. Y todos esos procedimientos no están escritos al azar, si no que están diseñados para que funcionen unos en relación a los otros. Cada elemento del sistema que hace volar un avión puede fallar. Las máquinas se rompen, y lo seres humanos nos equivocamos, pero en los puntos críticos o vitales siempre hay redundancia. Los sistemas críticos de un avión están doblados o triplicados, y no es casualidad que en un avión vuelen dos pilotos, aunque solamente uno de ellos ostente el mando.
Los factores que desencadenan un accidente, por lo tanto, empiezan mucho antes, puede que días antes que el accidente en sí. Tenemos muchos casos sobre la mesa que así lo han demostrado. Por ejemplo en el accidente de Los Rodeos el 27 de Marzo de 1977 se juntaron tantas cosas como un aviso de bomba en el aeropuerto de Las Palmas, una visibilidad muy reducida en Los Rodeos, un parking saturado que hizo que el Pan Am tuviera que rodar por la pista, un modelo de gestión de cabina antiguo en el que el comandante de KLM era Dios y nadie podía discutir sus opiniones, problemas personales del comandante de KLM que estaba en pleno proceso de separación, una fraseología aeronáutica antigua que llevó a una mala interpretación, la casualidad que hizo que mientras que el controlador advertía al KLM que NO debía despegar porque había un avión en la pista, otro tráfico ocupara la frecuencia y no se escuchara el mensaje. Sin alguno de estos elementos el mayor accidente de la historia de la aviación comercial no habría sucedido.
Otro ejemplo lo tenemos en el accidente del 757 de American Airlines en Cali (Colombia) el 12 de agosto de 1991. Un 757 se estrelló contra las montañas en plena aproximación a Cali por ejecutar un directo en el FMC del avión hacia un punto que ya había quedado atrás. En este accidente elementos como la paupérrima calidad del inglés del controlador, la operación del aeropuerto en una configuración contraria a la del 90% del tiempo de su operación, la pérdida de la “conciencia situacional” por parte de los pilotos y su concentración en los automatismos en lugar de conocer exactamente dónde estaban hizo que el avión se desviara de la ruta que debía volar y comenzara un viraje de 180º hacia el punto ejecutado en el FMC dentro de un valle. La montaña estaba en medio. Sin alguno de esos elementos, el accidente no habría sucedido.
El 1 de Julio de 2002 un Tupolev TU-154 de Bashkirian Airlines y un Boeing 757 de DHL chocan en pleno vuelo sobre el lago Constanza, en Alemania. Dos aviones en rumbo de colisión a la misma altitud. El controlador de servicio no estaba (por muchas otras razones) prestando la atención necesaria a su pantalla y el 757 comenzó una maniobra de evasión por orden de su equipo TCAS ante la inminencia de la colisión. El avión ruso fue a comenzar la correspondiente maniobra, pero el controlador le ordenó que descendiera, al contrario de lo que su equipo TCAS le ordenaba, esto es, que ascendiera. El comandante decidió obedecer al controlador. El 757 también estaba descendiendo por lo que se encontraron en el camino, a pesar de un intento infructuoso de la tripulación del avión ruso por comenzar un ascenso al tener contacto visual con el otro avión. Hubo muchos elementos involucrados en este accidente, muchos, y sin alguno de ellos el accidente no se habría producido. A raíz de él se incidió en todos los manuales de todos los aviones del mundo que ante una orden contradictoria entre un controlador y el equipo TCAS, se debe hacer caso al TCAS. Otra consecuencia del accidente fue la muerte del controlador aéreo de servicio aquel día a manos del padre de uno de los niños que viajaban en el TU-154 ruso. La prensa lo había declarado públicamente culpable de la catástrofe sin esperar al informe alemán.
Ha habido accidentes que se han producido porque la tripulación llevaba 10 días seguidos trabajando, otros porque la tripulación no había descansado en la 18 horas anteriores al mismo, otros por presiones comerciales, otras por averías que no se pudieron o supieron manejar (ocurridas incluso días antes del accidente), otros porque “se metieron en la boca del lobo”… Pero siempre por una conjunción de causas que empezaron mucho antes del vuelo y que nadie supo o pudo atajar. La cadena del error está siempre ahí, formándose poco a poco, mientras que nosotros, los profesionales de la aviación tenemos que estar siempre ahí con las tenazas para cortar los eslabones. Identificando las amenazas y subsanando los errores.
Desgraciadamente el 20 de Agosto de 2008 pasará a la historia como uno de esos días en los que ocurrió un accidente de aviación. Fue el día en el que un MD de Spanair, compañía cercana, casi hermana de todas las que operan en este país, sería como pocas y con los mejores profesionales en sus filas de vuelo y tierra, se quedaba en el suelo cuando intentaba despegar de la pista 36L del aeropuerto de Barajas.
Tú que estás leyendo esto, si no eres un profesional de la aviación relee todo lo expuesto más arriba. Comprende la dificultad de todos los factores que pueden envolver a un accidente de este tipo y comprende que por muy dolorosa que fuera la causa no se reduce a un simple “fallo del piloto”, “fallo del mecánico”, “fallo del avión” o “fallo de la compañía”. Comprende que en este accidente, como en todos, hay muchas causas subyacentes que pueden haber contribuido desde mucho antes del 20 de agosto, y comprende que es una labor difícil y exhaustiva la que llevan a cabo los investigadores encargados del mismo, y que son los únicos que, cuando terminen su trabajo, habrán podido analizar, determinar y recomendar todo lo necesario para que algo así no se vuelva a repetir. Huye como alma que lleva el diablo de los titulares de una prensa mal entendida que desinforma y sentencia en su intento por informar, haciendo que la balanza caiga de un lado u otro en función de su color. Huye corriendo de los programas de televisión basura que invitan a pseudo expertos a una mesa donde están los de siempre (los que un día hablan de política, al siguiente de Antonio Banderas y al siguiente de un accidente de aviación), y que en su tertulia se recrean con imágenes en bucle de ambulancias transportando a los heridos y a los muertos. Escapa como puedas de las filtraciones interesadas, de las patéticas ruedas de prensa de pseudo ministros (sean del color que sean) y de la politización de algo que sólo, sólo, se puede resolver desde un punto de vista técnico. Y hasta entonces guardemos todos un respetuoso silencio. Respetuoso porque les debemos respeto a unas personas que se han dejado la vida intentando hacer su trabajo como siempre lo hacían, de la mejor manera posible. Porque les debemos respeto a los que (como hacen cientos de miles de personas cada día en el mundo) depositaron su confianza en ellos para que les llevaran a Las Palmas, y que también perdieron la vida. Porque les debemos respeto a los profesionales de una compañía cuya operación ha sido siempre intachable y porque les debemos TODO el respeto a un sistema que funciona día a día, y que lo demuestra alrededor del mundo.
Ese día ni la tripulación ni ninguno del resto de actores presentes en la operación pudieron ver que se estaba poniendo el último eslabón de la cadena. Ya veremos como resultado de las investigaciones cuáles fueron esos eslabones. Pero hasta entonces nos debemos un respeto a nosotros mismos porque todos somos ellos, y cualquiera podríamos haber estado ahí. Porque hacer que un avión se lleve a trescientas personas al otro lado del mundo no es como coger la bicicleta y darse un paseo por el barrio (al contrario de lo que muchos creen). Porque además conseguimos, todos juntos, que a pesar de ello el riesgo de subirse a un avión sea menor que el de coger el coche en una gran ciudad en hora punta.
Y los medios de comunicación nos deben el mismo respeto y consideración,  porque hacemos, junto con todos nuestros compañeros de la aviación, que el sistema funcione día a día lejos del riesgo del accidente, lejos del último eslabón.

Saludos,
JC