El vuelo de US Airways 845 aterrizó en hora en el aeropuerto de Punta Cana, PUJ/MDPC, en torno a las 14:00 de ayer 10 de Octubre. Fue entonces cuando indicaron al avión desviarse al penalty box de ese aeropuerto. Nadie sabía bien que pasaba, todos estaban expectantes. La sobrecargo tenía el teléfono en la mano y hablaba compulsivamente con la cabina de pilotos. Estos a su vez no daban a basto para marcar en el ACARS todas las letras para hacerle llegar un mensaje al despachador del vuelo. Por aquel entonces ya habían hablado con los controladores de tierra para indicarles la situación. "Tenemos un pasajero que dice que ha visitado África recientemente. Ha estado tosiendo y estornudando durante todo el vuelo. Luego a confesado a otro pasajero que tiene ébola y que ya están fastidiados".
La sobrecargo, ni corta ni perezosa, cogió el intercomunicador y se dirigió a los pasajeros: "Señoras y señores, tenemos una posible situación de emergencia sanitaria. Por su seguridad y comodidad permanezcan en sus asientos. Hay un pasajero que dice que tiene ébola. Llevo 36 años haciendo esto y sinceramente creo que este tipo es un idiota, pero por si acaso se ha dado la alerta sanitaria".
Los pasajeros no salían de su asombro. El que más y el que menos tenía su teléfono móvil en la mano grabando la escena. El pasajero que se chivó a la TCP asignada a ese área ya se había cambiado de asiento para no tener que tocar al individuo en cuestión.
El pasajero, un hombre negro de 54 años, parecía en un estado físico normal. No sudaba ni daba muestras de estar con fiebre. Él, sin embargo, confesó al pasajero de al lado que "tenía ébola".
El sentido del humor en una sociedad miedosa, aterrorizada diría yo, insegura y bastante borrega, no es valorado como se debiera, pero eso era demasiado.
Pasados 8 minutos desde la alerta inicial, 4 "extraterrestres" con monos NBQ de nivel 4 entraron en el avión, aquel hombre, que ya estaba arrepentido de su "bromita", fue "abducido", junto con su equipaje de mano. Cuando el personaje en cuestión salía del avión se le oyó decir "no he estado en África, era una broma" y más tarde "no soy africano". Una mujer, que no perdía detalle del asunto con su celular, se tapaba la nariz y la boca con una chaqueta, consciente de que ésa sería su mascara de salvación.
A los pocos minutos se comprobó que el pasajero ni tenía fiebre, ni había estado en África, que gracias a Dios no tenía el ébola y que no se lo iba a transmitir a nadie, obviamente.
Esto, que podría ser una broma propia del 28 de diciembre, ha ocurrido en el día de hoy. La paranoia, el terror a la enfermedad y la estulticia de los pasajeros y de una sociedad en decadencia, sólo se compara con la supina estupidez de un pasajero, que sabiendo como está el panorama, sólo se le ocurre hacer un broma de tamaño calibre.
Por su parte, la compañía aérea, US Airways, indicó que el avión había estado parado por una "cuestión sanitaria a bordo" y que la primera prioridad de la empresa era "la seguridad de sus pasajeros". Añadía que, después de la inspección sanitaria, se había descartado el riesgo.
Saludos,
JC
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