miércoles, 17 de septiembre de 2014

Entorno de trabajo de un despachador aéreo

Hola amigos. Como siempre os doy la bienvenida a mi blog.

Hoy quería hablaros del entorno de trabajo de cualquier despachador, ¿Dónde trabaja? ¿ trabaja sólo? ¿Cómo se comunica con sus compañeros, o cómo lo hace con los aviones? ¿Dónde y por qué se sitúa su oficina donde está? y tantos otros interrogantes. Os cuento un día típico en mi vida profesional y en otro artículo veremos si es un ejemplo válido para las demás aerolíneas.
 
Son las 02:50 de la madrugada. Llego a la oficina, situada en la primera planta de un aeropuerto al que curiosamente no damos servicio. Trabajo en el AOC (Airline Operations Center) o Control de Operaciones. La sala, que tiene aproximadamente unos 200m2, está dirigida por el AOC manager, que responde ante el Director de Operaciones. Junto a él están los coordinadores. Entre los tres son los que toman las decisiones operativas: retrasos, cancelaciones y modificaciones de ruta principalmente. Además, tenemos los siguientes departamentos: Mantenimiento (AOG y control de mantenimiento de las aeronaves), Crew schedulers (planificadores de horarios de tripulantes) y Despachadores.
 
A esta hora sólo encuentro a Bob, uno de los encargados del control de mantenimiento de aeronaves. Ellos hacen un trabajo encomiable durante toda la noche, para que por la mañana todos los aviones estén listos para comenzar el día. No hay nadie más en la oficina. Llego al escritorio al que estoy asignado hoy y me pongo cómodo, pues me quedan 10 horas por delante. Enciendo el ordenador y las 3 pantallas con las que cada escritorio cuenta, además del sistema telefónico que también es táctil y de pantalla. Abro todos los programas de los que me serviré para la planificación y seguimiento de mis aviones. El programa de los planes de vuelos, el radar, el sistema meteorológico, el sistema de cartas aeronáuticas y reviso el correo de la empresa para ver que nuevas me deparan. Una vez has abierto todos los programas, cosa que te puede llevar como 10 minutos y no exagero, empiezas por analizar la situación meteorológica actual, las previsiones para los principales aeropuertos y comienzas a hacerte una idea de como va a ir el día. Posteriormente revisas tus aviones, que estén todos donde deben y que no hay nada que se te escapa. En ese momento yo tengo la costumbre de saludar a los aviones que tengo asignados con un mensaje ACARS anunciándoles que yo seré el despachador que tengan durante el resto del turno.
 
Poco a poco los compañeros van llegando y empiezan a verse más luces de escritorio encendidas. Normalmente planificamos los vuelos con dos horas de antelación a la salida del mismo, así que hay que llegar puntual y listo para el combate, para que los aviones comiencen sus rotaciones puntuales y no se empiecen a acumular retrasos.
 
En la oficina nos conocemos todos y cuando hay que decir algo solemos acercarnos a cada departamento a interesarnos. Aún así existe un intercomunicador escrito. Una especie de Messenger al que nos conectamos todos y que utilizamos para determinados procedimientos de la compañía, entre nosotros o con los hubs de operaciones y demás aeropuertos. La comunicación en el trabajo es tan fundamental como el conocimiento, y que todos estemos al día de lo que pasa en la operación es de vital importancia para la completa seguridad del vuelo: en todos los ámbitos, no sólo entre despachadores, mantenimiento y planificadores trabajamos en consonancia con las tripulaciones, aeropuertos y el sistema, en general. Somos unas 20 personas en esa oficina y todos deben saber qué pasa en cada momento.

Durante las 10 horas de turno recibirás un alto número de llamada, la mayoría triviales, pero algunas importantes, referidas al mantenimiento u otros aspectos de la aeronave, tripulaciones... etc.

Cada hora nos recomiendan levantarnos y darnos un paseo de un par de minutos, para estirar la piernas y olvidar por unos segundo la vorágine. Si es un muy mal día de trabajo, de verdad necesitarás hacerlos, porque recibes tantos mensajes y llamadas telefónicas que no eres capaz de parar un instante hasta que dice, se acabó, me tomo un minuto. Entonces otro compañero te releva por unos minutos. Son demasiadas horas sentados, mirando a las pantallas y atentos a cada minúsculo movimiento de la metrología o cualquier otro aspecto.

Saluudos,

JC
 
 
 
 
 
 
 

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